La palabra seguridad, deriva del término “seguritas” cuyo significado es el cuidado de sí y de la comunidad en donde se vive; y gira en torno de cómo debemos cuidarnos y a quien se le atribuye esa función dentro de una sociedad. Antiguamente la seguridad social era tarea de la propia comunidad, quienes designaban personas con cualidades o características guerreras para cumplir con las funciones de cuidado y protección, dentro de un contexto social primario como era el familiar.
En la actualidad se produjo un cambio radical muy notable, instalándose en nuestra sociedad un individualismo tal, que trajo aparejadas nuevas sensaciones y sentimientos de soledad, aislamiento, agresión, miedo y egoísmo como conductas estándares. La competencia y desigualdad económica junto a otras variables como la falta de oportunidades en grandes ciudades, ha instalado el sentimiento de inseguridad, y la multitud es vista como potencialmente peligrosa, surgiendo el concepto de masas como el principal problema de control. Es entonces cuando las instancias informales de control social son sustituidas por agencias de control estatal, judicial, legislativo, provincial y municipal, con organizaciones como la policía, la justicia, los jueces, las cárceles, la protección ciudadana, defensa civil, empresas de seguridad etc..
El peligro ahora esta entre nosotros, los propios ciudadanos. La seguridad es permanentemente definida en declaraciones y constituciones de todos los sectores, de un modo plural y se refiere básicamente a que todo ciudadano tiene derecho a vivir en un clima de paz, convivencia, confianza mutua y que le permita su libre y pacifico desarrollo, conjuntamente con el libre ejercicio de sus derechos individuales, políticos y sociales.
Estos derechos, se han ido perdiendo con el progreso social y la burocracia legal, despojando al ciudadano de sus garantías, no así del ciudadano delincuente, quedando reducido casi por completo a una parte marginal en su globalidad: La protección básica del ciudadano y la comunidad frente a la criminalidad.
Hoy en día, este es el significado casi exclusivo que se le atribuye al termino “seguridad” en varias sociedades, mas aun si se le añade el adjetivo ciudadana, ante lo cual la garantía de esta seguridad “reducida”, es competencia de las instituciones públicas y ahora también privadas que lo controlan y gestionan todo. Se ha transformado en un régimen de monopolio de burocracias, papeles y leyes ineficientes sin precedentes.
El sentimiento de inseguridad crea un malestar social que procede de múltiples factores: imposibilidad de planear un futuro, precariedad laboral, recorte de protección y asistencia social, competitividad, etc., reconocidas y sufridas por todas las esferas sociales, junto a las obsoletas políticas comunitarias, sumando a este problema otros como la perdida de lazos de vecindad, falta de comunicación entre grupos y la paulatina perdida de interés en políticas de contención y control social.
El sentimiento que surge así de inseguridad tiene estrecha relación con la incomunicación y el abandono del espacio publico. En la actualidad la experiencia del crimen mostrado a través de noticieros y publicaciones en imágenes, además de crear una sensación de criminalidad mas violenta y creciente, nos muestra el delito de forma directa y nos carga con angustia, llevándonos a la sensación de indefensión y al planteamiento de la necesidad de protegerse. Una de las respuestas frente a esto y en auge en el mundo es la proliferación de la contratación de empresas privadas de seguridad, que ha pasado ha ser un bien que se compra y se vende, determinando la posición social de quien lo consume. Pero esta alternativa no es para todo el mundo. Ahora bien, con esto se da por resuelto el problema, y se cree estar seguro. Un ejemplo de ello es la cantidad de recursos económicos y medios que dispone la seguridad de un banco y sin embargo siguen siendo asaltados por dos o tres personas con una pistola, y muchas veces con éxito. Esto pone en evidencia a empleados, policías, directivos, autoridades y público en general del desconocimiento, falta de preparación, prevención y carencia total de conciencia y conocimiento en lo que hace a capacitación sobre seguridad y protección personal. Técnicas que permiten la identificación, prevención, reacción o evasión en la posible situación. Nos referimos a qué hacer, como actuar o proceder, como huir, o salvar su vida, pudiendo minimizar el riesgo e integridad física propia, la de los demás y los bienes resguardados. La preparación y el entrenamiento para la prevención es la base del éxito para todo. No crea que por tener vigilancia las 24 horas, un perro o una alarma Ud. está a salvo. La criminalidad también estudia y se perfecciona. ¡USTED es el último bastión de su propia seguridad!